HISTORIA

Corría el año 1968 cuando un grupo de amigos, casi todos del barrio, deciden hacer un equipo de fútbol. Entre ese grupo de amigos estaban:  Antonio S. Rubio, González, Mati, Haro, Sancas, los hermanos Jesús García y Manolo García, José Hombre, Miguel Ángel, Faustino y su hermano Fidel.

Para la elección del nombre, se eligió C.D. Carranza en honor a una calle del barrio que está muy cerca de la Plaza de la Fuente y que por cierto es una de las mas antiguas de San Sebastián de los Reyes.

Entre este grupo de personas, rápidamente tomó un papel destacado Florentino Ortiz, conocido por todos como Flores, y que lamentablemente ya nos ha dejado. La figura de Flores merecería un capítulo aparte en estas memorias. Bastante decir que fue la persona que anticipó dinero para que el equipo pudiera crearse y que siempre ha estado ligado al club, como Presidente en una época y como socio siempre.

Una vez tomada la decisión de crear el equipo, el siguiente paso fue la adquisición de la primera indumentaria oficial. El color de las camisetas fue casual pues un grupo de fundadores (entre ellos el primer presidente José Hombre) fueron hasta el rastro de Cascorro a comprar una equipación y la mas barata que encontraron fue la que tenía los colores del R.C.D. Espanyol de Barcelona.

Una anécdota curiosa es el precio que valió en su día dicha equipación: 3500 pesetas incluido un balón de regalo.

El equipo se apuntó a una liga interpueblos y disputó su primer partido frente al Paracuellos, perdiendo por 4-1, aunque para muchos el primer partido oficial se produjo el 19 de Marzo de 1.968 frente al Sanse, el gran rival.

Por supuesto, en esta primera etapa del club no se entrenaba y no existía la figura del entrenador. Al principio eran los propios jugadores los que decidían la alineación y después una persona se encargaba de esta tarea. El primer entrenador como tal del Carranza fue Felipe Tormes.

Los partidos se jugaban en el Arroyo de los Quiñones para pasar a disputarse, un poco después, en el campo del Depósito (actual monumento a los encierros). La cuota que pagaban los jugadores era de 225 pesetas, pasando después a 50 pesetas más las multas